Historia de las licencias Antes de que existiera el DMV


Justo antes del cambio de siglo, se vio y escuchó un nuevo modo de transporte en el paisaje de California. Hacía un gran bullicio, como el de cohetillos que explotan en secuencia. Lanzaba humo y agitaba nubes gigantes de polvo. Estremecía a los jóvenes de ese entonces y asustaba a los animales. Algunos se refirieron a él como una "carreta motorizada". Otros le dieron el nombre de "automóvil".
Tendría un impacto más grande y profundo en el estado que cualquier otro invento. Finalmente, se introduciría en la vida de California provocando cambios profundos y duraderos.
Al principio, el automóvil era un instrumento de aventura. La "explosión" de una hora y cinco minutos en el recorrido de 24 millas entre Oroville y Chico fue aclamada como una "hazaña extraordinaria" en la columna del mundo motorizado del boletín informativo de San Francisco del 16 de julio de 1904. Años antes, el periódico San Francisco Town Talk de enero de 1901 describió el viaje motorizado de 2.000 millas por el norte de California donde W.L. Rockett se encontró con un banco de "arena y lodo sin fondo". El Dr. David Starr Jordan en su autobiografía, "The Days of a Man" (Los días de un hombre), habla sobre un viaje motorizado por el Valle de Santa Clara subiendo al Monte Hamilton en el otoño de 1899.
El "carruaje motorizado" de los primeros años también se consideraba como un instrumento peligroso. Varios condados de California emitieron órdenes que requerían que los motoristas se hicieran a un lado de la carretera y permanecieran parados cuando se aproximaban vehículos tirados por caballos. Una decisión de la corte calificó a los nuevos artefactos como "extremadamente peligrosos" cuando se usaban en las carreteras del condado. Algunas ordenanzas prohibieron el manejo de carretas motorizadas durante la noche.
No pasó mucho tiempo antes que la legislación restrictiva, diseñada para proteger la circulación de caballos y mulas de las ruidosas carretas motorizadas, quedara olvidada en el pasado. Fue entonces cuando se dio la bienvenida al tráfico individual veloz y conveniente como un beneficio para la humanidad. Pronto, la vibración silenciosa del automóvil familiar y el rugir de los camiones para trabajos pesados perdieron su novedad. Los anuncios de vehículos motorizados elegantes y sofisticados comenzaron a dominar los periódicos.
El primer medio siglo de legislación automovilística de California describe a un pueblo que se esfuerza por comprender y hacerle frente a su nuevo ambiente de vehículos motorizados. Abundan las pruebas de legislación intuitiva acerca de arranques en falso y énfasis en los cambios de velocidad, experimentos y progreso.
Básicamente, los californianos estaban ansiosos por vigilar a los conductores de vehículos y se protegían con una barrera formidable de "reglas de la carretera".
Inicio de la emisión de licencias
Los estatutos estatales de 1901 autorizaron a las ciudades y condados a emitir licencias para bicicletas, triciclos, carruajes motorizados, carretas y vehículos con maquinarias similares.
En 1905, se le confirió a la secretaría de estado el derecho de matricular vehículos motorizados. Esto hizo que los condados se liberaran de esta tarea y proporcionó un sistema de matrícula uniforme para todo el estado. Los propietarios pagaban una cuota de US$2 y se les emitía una etiqueta circular. Luego, las etiquetas fueron octagonales o tenían extremos ondulados. Los propietarios tenían que exhibir las etiquetas de forma visible en el vehículo. Además, tenían que exhibir el número de licencia en la parte trasera del vehículo con letras negras de 3 pulgadas de alto sobre un fondo blanco. Algunos propietarios también pintaban los números en los lentes de los faros delanteros. Los pre requisitos para obtener la matrícula del vehículo incluían luces en buen estado, frenos en buen estado y una campana o un claxon/bocina.
El primer vehículo que obtuvo su matrícula conforme a la ley estatal fue un vehículo blanco de vapor propiedad de John D. Spreckels de San Francisco. Sin embargo, el suyo no fue el primer automóvil en California. El periódico San Francisco Sunday Call del 11 de mayo de 1902, registró que habían 117 vehículos motorizados en uso en la ciudad en esa fecha. Seis años antes, el mismo periódico reportó que Charles L.. Fir era el propietario de la única carreta motorizada de la ciudad. Para 1905, los vehículos matriculados en California sumaban un total de 17,015.

La secretaría de estado se encargó de las matrículas de los vehículos desde 1905 hasta 1913, cuando la legislación trasladó la tarea a la tesorería del estado. Al mismo tiempo, el Departamento de Ingeniería (predecesor del Departamento de Obras Públicas y precursor del actual Departamento de Transporte) se convirtió en el custodio de los expedientes de los vehículos.